miércoles, 9 de abril de 2008

Vértigo

Has estado sentado durante ocho horas frente a la pantalla de
la Macintosh G3, recorriendo programas de diseño, zambulléndote en miles de imágenes de clip arts, buscando, indagando, mirando. Tres de esas ocho horas, volviste a ser nómada, transitando por un mundo que muta día a día, convirtiéndote en el espía sagaz sigiloso y astuto que mira tras muchas ventanas de 21 pulgadas.

Es hora de comer algo y te sientes tan como en un principio,
el teléfono no ha parado de sonar, la bandeja de entrada de tu correo esta atestado de pedidos y memos con el mismo subject, como no quieres perder mas tiempo, te dispones a comer frente al monitor y claro puedes distraerte quizá leyendo las últimas noticias… tras media hora de total distensión, caminas hacia la cocina, acumulas los trastos sucios, sales de allí y abres las ventanas, permitiéndote respirar con más calma, te acercas a tu cómodo sillón acomodas los cojines y vuelves a lo tuyo, a escarbar en la información virtual.

La extenuante por cierto, no tuvo éxito y el fastidio de no poder conseguir lo que quisiste han mellado en tu cabeza, pronto el dolor te embarga y el cansancio cae sobre tus ojos, finalmente te das cuenta que es media noche y a duras penas logras incorporarte, avanzas por el pasillo que conduce a tu dormitorio, te diriges a la cama y sencillamente te desplomas a lo largo de ella, pero el impacto de tu cuerpo contra la superficie blanda, han hecho que despiertes,
probablemente es otra noche de insomnio y esta vez resuelves no tomar pastillas, ahora yaciente en ella, con la mirada clavada en el techo piensas en los trabajos que “tienes que hacer” y en los que hiciste, empiezas a retroceder en el tiempo e intentas recordar tus trabajos universitarios, inútil intento, tus recuerdos parecen haberse escondido en el laberinto de la memoria, de inmediato, brota el sudor frío sobre tu frente, lo que fue una recapitulación de lo
cotidiano, se convierte en zozobra, sentimiento que desencadena incertidumbre, hasta que finalmente angustiado sales del lecho y casi en un acto reflejo, en medio de la madrugada y con la obsesión a cuestas, te ves sentado frente al monitor buscando tu nombre en Internet, tu nombre figura en muchos “sites”,entre ellos una lista de alumnos de la universidad, de espaldas al monitor te concentras, en traer imágenes que puedan construir el pasado , las primeras luces son acerca de un personaje, al parecer te es familiar, locuaz, equilibrado, en ocasiones ensimismado, sientes conocer aun más de él, su desenvolvimiento en la universidad, y lo que te llamó la atención de él.

Sí, ahora lo ves, era su manera casi fantástica de entendimiento, una percepción amplia, basada en el acervo de horas de lectura, sobre todo literatura clásica y poesía. Los momentos casi interminables en galerías de arte solo o acompañado, observando las obras con candidez desde las manchas mas abstractas de pintura hasta las pinceladas figurativas mas finas y exactas; adiestrando su mirada a las múltiples composiciones, colores, formas, materialidades que se entrecruzan;
anduvo en muchos cines y tantos bares como conversaciones sostenidas, muchas de ellas profundas otras no, igual lo hicieron feliz, porque trató de comprender, armando sus opiniones , pareceres y juicios, él parecía estar construido con dichos, hechos imágenes sentimientos, un collage.

Sus trabajos fueron la representación de su aprehensión, definía puntos de partida con conceptos que al final terminaron por formar parte de un lenguaje propio, los resultados fueron objetos formalmente complejos, funcionalmente probados.
El registro de sus actividades quedaron impresas en un bloc, apuntes de frases y bosquejos de objetos al margen, muchos de ellos relacionados con encargos de la universidad, “tareas” hechas con el placer de saber que esa sería la razón de ser durante toda su vida.

Un viento frió colado por las rendijas del ventanal te hacen
volver, observas a tu a tu alrededor, te sientes extraño y te preguntas ¿qué habría pasado con aquel amigo tuyo cuyo rostro aún no puedes identificar? ¿Dónde habría ido a parar el revoltijo de credulidad y ? Lo ocurrido te parece tan lejano, aquel personaje se perdió en el espacio y tiempo, algún mecanismo interno de defensa te ha hecho olvidar toda esa época…

Son cinco de la mañana, el frió se ha hecho intenso, tomas un café y las huellas del insomnio quedaron impresas en tus ojos, dentro de unas horas tienes que entregar el demo del trabajo, sin embargo aun piensas en aquel personaje sabes certeramente que el hubiese resuelto las cosas mucho antes que tú, te enfadas, reniegas de la miseria del momento, maldices tu existencia, de la obligación, de tu
infelicidad, blasfemas, te criticas, despotricas, te mueves como un animal enjaulado y apretando los dientes para no llorar con la respiración entrecortada te apoyas en el escritorio y paras, paras porque ahora recuerdas quien era el otro…

Son las siete de la mañana, no quieres huir pero quieres salir, sin miramientos arreglas tus cosas y sales, te vas a algún lugar donde caerás malherido.



1 comentario:

Dhiego dijo...

No abandones... vamos que quiero seguirte leyendo

 
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