Nació muerto, lo enterraron.
Los comentarios en el entierro giraron en torno a la causa de la tragedia, si fue el poco tiempo de desarrollo lo que hizo que muriera, o si fue el exceso de entusiasmo que tenía la madre.
Decían de ella, que respiraba demasiado oxigeno, que su sonrisa podia corroer cualquier lugar lúgubre, era extrañamente tranquila y feliz.
Nuestra pequeña sociedad, que prefiere la sombra tétrica, las bocas rectas, los ceños fruncidos y los comentarios incisivos, se encuentra aliviada, la foránea partirá después del entierro.
jueves, 16 de octubre de 2008
FLORES RARAS
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